jueves, 17 de marzo de 2011

Held Up, de Arthur Mullholland.



                El Village People’s Bank está siendo robado por un dúo de ladrones de bancos. Los empleados, hastiados de su trabajo, no ofrecen mucha resistencia, nadie se está haciendo el héroe y el dinero está al alcance de la mano. Todo marcha a la perfección… de no ser por otra pareja de ladrones que entra justo cuando la primera pretende huir con el botín.

                Originariamente ideada por Gene Hong y llevada a la pequeña pantalla, Held Up no alcanzó su máximo exponente hasta que los hermanos Sklar, en colaboración con Hong, rehicieran el guion. Held Up es un conjunto de webisodios (episodios de una serie online) que se emitió en la página crackle.com como serie original. Cuando su popularidad empezó a bajar en la página, se unieron y editaron cuidadosamente para dar lugar al largometraje.

                La película es una hilarante sucesión de situaciones y diálogos totalmente surrealistas que nos mantendrán riéndonos durante todo momento. Held Up cuenta además con un gran reparto de personalidades de la comedia televisiva, como Steve Agee, Kaitlin Olson, Samm Levine o los hermanos Sklar, entre otros. Añadir que, entre tanto cómico famoso, brilla sobre todo la actuación de Jon Dore, un cómico bastante conocido en Canadá desde hace ya casi una década y que ha participado incluso en series como How I Met Your Mother.

                Realmente una de las grandes sorpresas que me he llevado este año, y que me ha ayudado a apreciar más a los hermanos Sklar, a los que sólo había visto en sus ligeros cameos en The Toxic Avenger IV: Citizen Toxie y Tales From The Crapper. Una comedia digna de cualquier superproducción de Hollywood, si es que no es mucho mejor; totalmente recomendada.

Jackboots on Whitehall, de Edward y Rory McHenry.


                Los alemanes han logrado conquistar Londres mediante una brillante estrategia militar. El primer ministro Churchill se encuentra en problemas y su única salvación reside en un grupo de granjeros, la reserva india, un contrabandista francés y un piloto loco americano. Juntos huirán hasta la mismísima Escocia, donde libraran la más épica de las batallas en el muro de Adriano.

                Sólo los ingleses podrían ofrecernos una visión tan disparatada de la II Guerra Mundial, destacando en especial al cuarteto formado por Hitler, Himmler, Goebbels y Goering. Ewan McGregor presta su voz a Christopher, un joven huérfano al que no le permiten entrar en el ejército debido al tamaño de sus manos, descomunales para apretar el gatillo de ninguna pistola. Junto a McGregor podemos encontrar a Rosamund Pike, Tom Wilkinson y otras numerosas personalidades del mundo del cine, todos procedentes de Reino Unido, dándole a la película un tono aun más patriótico, si cabe. Sin embargo, el mayor punto a favor de la película es que está rodada íntegramente con marionetas, al más puro estilo Robot Chicken.

                Lamentablemente, el guion va perdiendo fuelle conforme avanzamos en la historia, llegándonos incluso a aburrir por la mitad de la película. Una pena, puesto que el final es uno de los puntos fuertes de la película y el público podría haber perdido el interés por completo para entonces…

                En definitiva, bastante interesante pero, debido al guion pobre, resulta muy difícil disfrutar del resto de sus cualidades...

domingo, 13 de marzo de 2011

Hunter Prey, de Sandy Collora.


                Una nave prisión que alberga al terrorista más sanguinario de la galaxia se estrella en un planeta desértico, liberando al prisionero e iniciando así una peligrosa cacería en la que los cazadores se acabarán convirtiendo en la presa.

                Hunter Prey nos acerca a un lejano futuro en el que el ser humano ya ha entrado en contacto con otras especies alienígenas. Ideada como parte de una saga de películas, Sandy Collora nos introduce en su visión del universo, tal y como George Lucas hizo en con su genialísima Star Wars, película de la que el director claramente se ha inspirado a la hora de diseñar las armaduras de los soldados. Collora, para todos aquellos a quienes no le suene el nombre, es el director responsable de Batman: Dead End, el corto en el que el vengador enmascarado se enfrenta a las especies más peligrosas de la galaxia en un oscuro callejón de Gotham City.

                Definitivamente lo mejor de la película es el maquillaje, que opta por las máscaras de látex en vez del continuo uso del CGI. Pese a no contar con un gran presupuesto, los actores cuentan con unos magníficos disfraces, tan detallados, que bien podrían pertenecer a una película de alto presupuesto. Sin embargo, la película cuenta con un gran fallo que acaba por hacer que el espectador no se la tome muy en serio; el emplazamiento resulta ser bastante pequeño, obligando al director a repetir planos en más de una ocasión. A lo largo de toda la película, os sorprenderéis de la cantidad de veces que los personajes se pasean por el mismo lugar, dando la sensación de que están dando vueltas en círculos en el único conjunto de piedras en un océano de arena.

                En definitiva, una película muy interesante, no sólo por ser una historia original (algo que no abunda en los últimos años) sino por ser también el primer largometraje de un director que definitivamente cualquier amante de la ciencia ficción debe tener en cuenta. 


                Para los que aun no hubieran visto Batman: Dead End:



lunes, 28 de febrero de 2011

Black Death, de Christopher Smith.



                El año de nuestro Señor, 1348. La peste se cierne sobre toda Europa, acabando con la vida de miles de personas. La Iglesia asegura que la plaga es un castigo divino por nuestros pecados; sin embargo, no todo el mundo tiene la misma idea. Osmund (Eddie Redmayne) es un novicio que ha atentado contra Dios, rompiendo el voto de castidad con una joven campesina del pueblo. Afortunadamente, quizá Dios aún le escuche; mientras rezaba por su salvación, un grupo de mercenarios enviados por el obispo busca un guía para encontrar un poblado en el pantano donde aseguran habita un nigromante.

Con una gran cantidad de elementos en común con The 13th Warrior y The Wicker Man, Black Death explota la idea del miedo a lo desconocido. En una época en la que la religión gobernaba completamente al pueblo, un baluarte de la fe compuesto por un grupo de soldados y un joven novicio deberá luchar por mantener la cordura y sus ideales en un mundo en el que ya nada parece tener sentido.

Sean Bean vuelve a mostrarnos su familiaridad con una cota de escamas encarnado en Ulric, el elegido del obispo para liderar al grupo de mercenarios. Hace tiempo ya que pudimos verlo en The Lord Of The Rings pero, para aquellos a los que les emocionó ver caer a Boromir ante una legión de orcos y uruk-hai, aquí tenemos una segunda oportunidad para contemplarlo en un mundo medieval. Pese a que Ulric no resulta ser un personaje muy desarrollado, como la gran mayoría de personajes en la historia, Bean logra emocionarnos en algunos momentos durante la hora y media que dura aproximadamente la cinta.

Pese a su bajo presupuesto, la película está bastante bien caracterizada, incluso me atrevería a decir que cuenta con un guion bastante adecuado, capaz de envolvernos desde el principio al fin de la película. Sin embargo, todos aquellos que esperen ver una película de acción a raudales se llevarán una gran decepción. En definitiva, otra gran película de Christopher Smith.

Behind The Mask: The Rise Of Leslie Vernon, de Scott Glosserman.



                Mike Myers, Jason Voorhees, Freddie Krueger… son oscuras leyendas de EEUU, asesinos implacables que persiguen a sus víctimas hasta acabar con todas una a una pero, ¿cuáles son exactamente sus motivaciones? ¿Y sus costumbres? ¿Qué características buscan entre sus víctimas? Un grupo de periodistas ha contactado con Leslie Vernon (Nathan Baesel),  el relevo generacional de estos sociópatas, y se dispone a seguirlo en el complejo oficio del asesino en serie para tratar de responder a todas estas preguntas.

                Apadrinada por dos hitos del cine de terror, Robert Englund y Zelda Rubinstein, Behind The Mask… es una vuelta de tuerca respecto de lo que acostumbramos a ver. En las películas de este género, es el punto de vista de la víctima el que prevalece; mucho menos a menudo, podemos ver el filme entero desde los ojos del asesino pero nunca, y digo nunca, se ha ofrecido una perspectiva parecida en cualquier otra película. La película es un soplo de frescor en un género lleno de monotonía y remakes, algo que realmente se agradece por los amantes del cine de terror.

                El personaje de Leslie Vernon es el mayor punto a favor de la película. Leslie es un sociópata muy poco ortodoxo, no solo permite que unos periodistas le acompañen durante todo el trayecto, sino que les enseña el vocabulario del mundillo e incluso a un asesino en serie que se retiró hace ya unos años. Si a todo esto le añadimos que el personaje consigue simpatizar de una manera natural con el espectador, tenemos uno de los mejores asesinos del cine de terror contemporáneo. Puedo aseguraros que al final de la película más de uno apoyara a Vernon antes que al grupito de adolescentes.

                Definitivamente, una de las mejores películas de terror de los últimos años.

Black Swan, de Darren Aronofsky.



                Como todos los días, Nina Sayers (Natalie Portman) examina y cura sus pies, prepara sus zapatillas de ballet y realiza un exhaustivo ejercicio de estiramiento antes de ir a su entrenamiento diario. Pero hoy no es un día como cualquier otro, se rumorea que el director del teatro (Vincent Cassel) busca una nueva bailarina principal para la próxima temporada, que empezara con una reinterpretación de El Lago De Los Cisnes

                Black Swan supone una carrera a contrarreloj por el interior de la mente de la protagonista quién, cuanto más cerca se encuentra el estreno, más se aleja de la cordura. Sin embargo, lo que podría haber sido una buena idea, se desarrolla de un modo tan denso que hace que el espectador pierda el interés en la trama. No solo cuenta con un desarrollo lento y pesado, sino que encima resulta confuso; y, aunque, esa misma pueda ser la intención del director, dicha confusión evoluciona de un modo incoherente, pudiendo haber sido corregida para que fuera algo más gradual y adquiriera su mayor exponente en el final, la única escena que salvaría realmente de la cinta. Añadir, además, que los personajes parecen sacados de un psiquiátrico, la demencia en ellos llega a niveles insospechados, obligando a preguntarme si El Lago De Los Cisnes se va a estrenar en un hospital en vez de en el teatro.

                Desafortunadamente, esta vez no pude ver la película en versión original y no gocé de la interpretación de los actores al cien por cien. Pero, pese al doblaje, Natalie Portman ha realizado un papel sensacional, digno de los Oscars, pudiendo ser de las pocas nominaciones con las que estaba de acuerdo. Rota bajo la presión del estreno, Portman es capaz de transmitir la ansiedad del momento con solo un par de segundos contemplándola. No solo ha sabido enfrentarse a una película de tal envergadura como Black Swan, sino que la ha aprovechado para mostrar su verdadero potencial, convirtiéndose en una de las actrices del momento.

                En conclusión, una película para “entendidos”, para aquellos que gozan de una capacidad intelectual casi divina que son capaces de, no solo entenderla, sino alabarla. Para el resto de mortales no es más que una película lenta y confusa que, ni en sus momentos más lúcidos, logra involucrar al público, que sentirá que han jugado con él en más de una ocasión.

jueves, 24 de febrero de 2011

Burke And Hare, de John Landis.


                En pleno siglo XIX, Burke (Simon Pegg) y Hare (Andy Serkis) se ganan la vida como pueden entre estafas y trabajos sin importancia en Edimburgo. Sin embargo, las prohibitivas leyes respecto al estudio del cuerpo humano y la competencia entre dos grandes escuelas de medicina, les ofrecerán la solución a sus problemas económicos, la venta de cadáveres a una de las instituciones.

                Mundialmente conocido por películas como The Blues Brothers, Spies Like Us o Animal House, John Landis es uno de los máximos exponentes de la comedia americana de los 80. Sin embargo, entre malos guiones y peores taquillas, sus películas en los 90 no pasaban por un buen momento. Landis decidió tomarse un descanso de la dirección y dedicarse a otros asuntos, retomando alguna que otra vez el trabajo para dirigir un documental o capítulo de serie. Afortunadamente, tras casi una década de silencio, John Landis ha vuelto a sentarse en la silla de director para contar su particular visión de los famosos crímenes de West Port.

                Burke And Hare es una comedia negra muy bien ambientada en la Edimburgo de  1828. Asegurando ser una historia real, menos en las partes en las que no, la película nos presenta a los históricos Burke y Hare como dos antihéroes perezosos y embusteros que se ven envueltos en infinidad de líos tras la búsqueda del dinero fácil. Aunque Simon Pegg no hace un mal papel, quien brilla de entre estos dos embaucadores es Andy Serkis, quien vuelve a mostrarnos su lado cómico como ya hizo en The Cottage.

                Junto a Pegg y Serkis, también podemos encontrar actores del tamaño de Isla Fisher, Tim Curry y Tom Wilkinson, aunque es Jessica Hynes quien, a mi parecer, se lleva los laureles. El matrimonio Hare no sería lo mismo sin Lucky, una mujer fría e irreverente que vuelve a encontrar el fuego de la pasión cuando descubre el nuevo oficio de su marido. Por supuesto, no puedo olvidar los breves cameos de Christopher Lee y Steve Speirs, a quien muchos recordaran por su papel de Loquasto en Krod Mandoon and The Flaming Sword Of Fire.

                En definitiva, una interesante comedia de época en la que los malos no son tan malos y todo lo hacen por amor… ¿o era dinero? Tendréis que verla para averiguarlo.